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dilluns, 27 de maig del 2013

SAN MAMÉS 

ÚLTIMO PARTIDO OFICIAL EN 'LA CATEDRAL'

El adiós oficial de San Mamés se cierra con una dolorosa derrota ante el Levante, sólo emocionante por el empuje final de la afición.
26 de Mayo de 2013



 










100 años de historia sellados con una derrota, dolorosa, con un ambiente frío, helador, inmerecido para el único campo que ha vivido las 82 temporadas de Primera División. Juanlu, en el descuento, puso la puntilla a San Mamés, a una noche rara, extraña, sin esa pasión por el adiós que se presagiaba. No hubo cánticos de despedida -sí a favor de la continuidad de Marcelo Bielsa- durante el encuentro, y el 'hasta siempre' se limitó al acto final: el futbolista más joven de la cantera depositó un ramo de flores en el centro del campo con cien segundos de aplausos -uno por cada año del templo-, fuertes -fue el momento de mayor emoción, con gritos de "¡Athletic, Athletic!"- escoltado por el capitán rojiblanco, Carlos Gurpegui, y el del Levante, Iborra, y de fondo todos los futbolistas del club, algunos con gestos serios. Así se clausuró la vida oficial de un recinto de leyenda. Con ese 'crescendo' final que palió la extraña atmósfera del encuentro, impulsado por los aficionados, se clausuró La Catedral. Los hinchas, al final, supieron estar a la altura.
La noche de la despedida oficial arrancó con cierta emoción, con cánticos que presagiaban uno de esos ambientes mágicos, no vividos en esta temporada del adiós a San Mamés. Sin embargo, los aficionados, el apoyo del Athletic, pronto dieron paso a otro tipo de reivindicaciones, eso sí, de un reducido sector de la grada, hacia la figura de Marcelo Bielsa. Primero, el habitual: "¡Bielsa, quédate!", en algunos momentos localizados en un reducido sector de la zona norte de la grada, y en otros con la adhesión de un mayor número de espectadores. Luego, otro que también señalaba al presidente: "¡Si Bielsa no renueva, Urrutia kanpora!", gritó el sector norte. Mientras, en el césped, el partido pasaba, por desgracia, con más pena que gloria. Con un cuadro rojiblanco que lo intentaba, por ambas bandas, bien con Andoni Iraola, también un Iker Muniain que firmaba una de sus mejores actuaciones hasta la incomprensible expulsión en la segunda mitad -incomprensible por su acción, no porque la patada que da a Rodas sin el balón en juego no se la merezca-, como mayores referentes. Se llegaba al área de Keylor Navas, pero ahí se apagaban las ideas. Se oscurecía una tarde llena de nostalgia, con un fútbol que no estaba a la altura de las circunstancias. Y eso que el Levante se limitó a esperar, y a aprovechar la velocidad de Acquafresca, Valdo y Pedro Ríos, este último se sacó un fuerte disparo que Iraizoz tocó lo justo para que se estrellase en el larguero.
La afición, de vez en cuando, animaba, pero tímidamente. Frialdad. Como lo que se veía en el césped. El ímpetu de Iraola, alguna carrera de De Marcos, con buen tiro mediada la primera mitad que atajó Navas, un penalti de Navarro sobre San José… Pero nada más. "¡Bielsa, quédate!", se oía de repente en las gradas. Pero no aparecía la diana, ese gol que sirviera para quitar el peso que tenían los jugadores rojiblancos por ser los protagonistas del cierre de un campo mítico, histórico, que sólo quedará en las enciclopedias a partir del próximo 5 de junio. No había forma. De hecho, tras el paso por los vestuarios, Dios firmó una de las mejores ocasiones del encuentro: regate a Ander Herrera sobre la línea de fondo, que da en el palo. Poco después, se produce la expulsión injustificable de Iker Muniain. Sin el esférico en juego, le dio una patada a Rodas sin venir a cuento. A la caseta, y el Athletic con diez casi media hora.
Frialdad en las gradas. Que se volvió a encender cuando en el minuto 76 Bielsa llamó a Fernando Llorente, el autor del último tanto rojiblanco en La Catedral, para que sustituyera a Aduriz. Pitada masiva para un futbolista que también vivió su último encuentro oficial en La Catedral. Hubo ocasiones para marcar. Pero, como sucedió en la despedida de la Copa, también de la Europa League, el adiós oficial a La Catedral quedó deslucida por el resultado. Triste derrota. "Athletic, Athletic", trató de animar la afición. Pero se saldó con una derrota. Eso sí, al final del encuentro, con ese acto, la grada respondió. Y se emocionó.


AUPA IBON !!

diumenge, 5 de maig del 2013


DONOSTIA

150 años del derribo de las murallas


150 años del derribo de las murallas


El 4 de mayo de 1863 el alcalde Eustasio Amilibia posibilitó que la edad moderna
entrara en la ciudad 


Solemos considerar el asalto y destrucción de San Sebastián, de hace 200 años, como
 el hecho más trascendente de la historia moderna de la ciudad. Sin lugar a dudas fue
 un hecho atroz, realizado por las tropas anglo-lusas, ante una población inerme
que ni se podía defender ni podía decidir nada sobre los hechos. El incendio y la
violencia contra la población fueron acciones execrables y sólo pueden ser motivo de
triste recuerdo. Lo que sí es digno de celebrar es la decisión de reconstruir la ciudad.
 No valieron reclamaciones. No hubo indemnizaciones. Fue una decisión local y un
esfuerzo general de apenas dos generaciones de donostiarras que consiguieron
en menos de cinco décadas rehacer totalmente la ciudad, renaciendo como la urbe
 más moderna del país. Habían reconstruido hasta la última parcela habitable y sin
embargo la ciudad se quedaba pequeña.
La reconstrucción se había llevado a cabo pese a sufrir una nueva ocupación por
parte de los Cien mil Hijos de San Luis entre 1823-28 y un asedio carlista en 1835-37.
La guerra en el entorno de la ciudad seguía siendo una constante. A pesar
de ello la fe de los donostiarras en su ciudad y su futuro fue inquebrantable.
En esos años de reconstrucción otros hechos tuvieron gran importancia histórica
para San Sebastián, pudiendo destacar: la decidida vocación liberal de su población
que la enfrentaría con el resto de Gipuzkoa; el traslado de las aduanas desde el Ebro
a la costa (1841); la construcción de la nueva carretera general por Lasarte (1847);
el nombramiento como capital de la provincia (1854) y la construcción de la línea
férrea (1858-1864). Pero hubo un hecho, que posiblemente haya sido el de mayor
trascendencia de toda la historia reciente. Así lo creyeron los donostiarras de
entonces y debemos reconocerlo los actuales: el derribo de las murallas hace ahora
150 años.
Las murallas, a lo largo de los años, habían ido creciendo en grosor y extensión
a medida que la artillería iba siendo más potente, y se prolongaban en su lado
meridional desde el actual Boulevard hasta la calle Andía. Sin embargo, la potencia
de los cañones siguió aumentando con lo que la eficacia de las defensas quedó
devaluada.
Tras la destrucción de 1813, se había reconstruido la ciudad mejorando su urbanismo.
Sus calles eran rectas, sus casas homogéneas, sin diferencias de fachadas.
Una ciudad que sorprendía a los visitantes españoles y extranjeros. No se parecía
en nada a las ciudades españolas. Era demasiado moderna, cuadriculada y limpia.
Pero mientras tanto San Sebastián había llegado a los 9.000 habitantes dentro de los
muros, y ante la falta de terreno donde construir y el aumento de la demanda de
viviendas, las casas elevaban su altura con los consiguientes problemas de hacinamiento.
Las elegantes viviendas de los aristócratas y burgueses estaban totalmente pegadas
con las de las clases más populares e incluso con las barracas adosadas a las murallas
y los comercios carecían de locales y depósitos adecuados. Las murallas ocupaban
toda la superficie por donde podía extenderse la ciudad, e incluso más allá, ya que
al ser considerada Plaza Fuerte, no se permitía construir en las inmediaciones más
que casas de un piso, ya que tenían que ser fáciles de destruir en caso de conflicto bélico.
Apertura y cierre de puertas
No es fácil hacernos una idea de cómo se vivía dentro de la ciudad amurallada de
mediados del siglo XIX, aunque nos han llegado algunos relatos de sus costumbres.
El que fuera considerada como un punto militarmente estratégico, imponía horarios de
cierre y apertura de las puertas de la ciudad. Quien llegaba tarde se quedaba fuera.
Sabemos que la iluminación se realizaba con faroles de reverbero, con cuatro llamas
de aceite. Un farol en cada cruce de calles, seis en toda la plaza de la Constitución.
En total, unos sesenta para toda la urbe. ¿Qué se podía ver con aquella luz? No mejoró
mucho cuando en 1861 se instalaron los faroles de gas. Todavía tardaría dos décadas
el comienzo de la utilización de la luz eléctrica.
Las casas no contaban con agua corriente. Era necesario surtirse en las fuentes.
El manantial de la fuente de la Salud llegaba hasta la fuente de la Plaza Vieja (actual
Boulevard),donde pegado a la muralla, el león, actualmente situado en la Plaza de
Lasala, vertía su chorro sobre una gran copa de piedra. Otra fuente importante era la
 de la plazuela de Esterlines y había otras distribuidas por la ciudad.
No había paseos dentro de los muros. No había sitio. Saliendo por la Puerta de Tierra
a su izquierda empezaba el camino a Francia. Allí, tras el Cubo Imperial se encontraba
el juego de pelota, aprovechando las paredes de la muralla. Desde aquel lugar empezaba
una arboleda de tilos y falsas acacias que daba su fragancia en primavera y su
sombra en verano prolongándose el paseo hasta el puente de Santa Catalina.
El pasatiempo de los donostiarras se limitaba a los partidos del frontón, a los paseos
citados y a la música y bailes en el prado donde actuaban las bandas militares o la
municipal con sus txistus y tamboriles. Era lugar muy concurrido la salida de la Puerta
de Tierra por donde inevitablemente tenían que pasar los que partían y entraban
en la ciudad. En el interior tres fondas, un restaurante y algunos cafés de los que el
más antiguo era el del Cubo, llamado así por encontrarse en el Cubo Imperial y desde
el que se accedía a un pequeño teatro. Además desde 1847 San Sebastián contaban
 con el moderno y elegante Teatro Principal de la calle Mayor.
El mercado se realizaba en la Plaza Nueva (Constitución), donde las caseras acudían a
surtir a la ciudad de productos frescos. En esta plaza estaban los principales comercios
 y un par de cafés.
Por lo demás, la ciudad debía presentar un aspecto claustrofóbico, sin horizontes.
Las calles rectas desembocaban en altos muros y la ciudad quedaba cerrada al anochecer.
Para poder divisar los montes o el mar era imprescindible salir por una de sus dos puertas,
la de Tierra o la de Mar.
Hasta la inauguración del ferrocarril, en 1864, la afluencia de visitantes no podía ser
masiva aunque fuera importante. Desde Madrid llegaban tres diligencias que traerían
poco más de una docena de personas por viaje.
San Sebastián necesitaba liberarse de las murallas que le impedían abrirse al mundo
para acometer cualquier proyecto de desarrollo y todas las fuerzas vivas de la ciudad,
políticos y comerciantes, se lanzaron a la tarea de lograr su derribo, contando
para ello con el apoyo mayoritario de la población.
Permiso de derribo
En 1862 habían logrado que el Gobierno dejara de considerar San Sebastián Plaza
de Guerra, pero condicionado a que se reforzaran las defensas del Castillo de la
Mota, que seguían siendo eficaces. Al cabo de un año, en 1863, llegaba el permiso
de derribo de las murallas siendo alcalde Eustasio Amilibia. El 29 de abril había
acudido al Teatro Principal. Sonaba la ópera de 'il Trovadore' cuando recibió la
ansiada noticia por telégrafo. Aprovechando el entreacto anunció a viva voz la
buena noticia: «El abandono de San Sebastián como Plaza de Guerra y el consiguiente
derribo de las murallas, autorizando al Ayuntamiento para que desde entonces y
a su costa pudiera abrir las puertas o boquetes que fueran necesarios para facilitar
la circulación con el exterior».
Cinco días más tarde, en el mediodía del lunes 4 de mayo, se realizó el acto oficial del
derribo. A pesar de la intensa lluvia que caía, los donostiarras engalanaron la ciudad
y se congregaron en multitud al pie de la muralla. Un coro interpretaba una
marcha compuesta expresamente por el maestro Santesteban para esta ocasión.
Subidos a la muralla, el Gobernador y el Alcalde hicieron sus discursos, alabando
a las personas que habían llevado las conversaciones, como Fermín Lasala, el General
Prim, el General Arteche, y otros. Se habló del futuro prometedor de la ciudad y con
palanca de plata se levantó la primera piedra que cayó al foso rompiéndose en pedazos.
Hubo muchos que bajaron a recoger los trozos como recuerdo. El de mayor tamaño
se depositó en la Casa Consistorial.
A partir de este momento se abrieron dos grandes boquetes. Uno frente a la fonda
de Beraza (en la actual calle Igentea) y otro frente a la Brecha, dando salida directa
a las carreteras de Madrid y Francia, respectivamente. Pero la orden definitiva de
derribo todavía tardó un año más. Los terrenos que iban a quedar libres eran
una fuente de especulación y tanto San Sebastián como el Ramo de Guerra
argumentaban sus derechos de propiedad. El tiempo pasaba y San Sebastián
tenía demasiada prisa para construir su futuro y cedió: el ayuntamiento renunciaba
a la propiedad de los terrenos y se hacía responsable del derribo de las
murallas. El Estado se comprometía a pagar los gastos de demolición con los
beneficios obtenidos con la venta de los solares.
Al final hubo ganancias para todos. Los materiales de las murallas sirvieron para
rellenar la zona del paseo de la Zurriola (jardines de Oquendo) y en apenas
cinco años surgió una nueva ciudad de anchas calles y elegantes edificios,
construyéndose la mayor parte de los solares hasta la Avenida y la que había
sido la más moderna ciudad del país, la urbe intramuros, pasó a llamarse
desde ese mismo momento Parte Vieja.
San Sebastián apostaba, con ello, por un modelo de ciudad muy definido. Una ciudad
moderna y dotada de las infraestructuras necesarias para albergar un turismo
con alto poder adquisitivo, dejando de lado lo popular y apostando por la burguesía
liberal.
A lo largo del siglo XIX mantuvo esta vocación liberal, lo que le supuso un profundo
enfrentamiento con la mayor parte de Gipuzkoa, fundamentalmente durante las dos
guerras carlistas. Durante décadas vivió mirando a Francia de espaldas a la provincia.
Toda la actividad de San Sebastián, a partir del derribo de sus murallas, se encaminaría
a lograr ser una de las principales ciudades europeas. Y durante muchos años, sin duda,
lo logró.
Parafraseando a López-Alén, podemos decir que el 4 de mayo de 1863, hizo su entrada
triunfal la edad moderna de la ciudad de San Sebastián.

dissabte, 27 d’abril del 2013

GERNIKA

GERNIKAKO BONBARDAKETA
1937ko apirilak 26an
26 d'abril del 1937

Tot recordant el bombardeig de la vila de Gernika, tal i com també va passar en alguns pobles i ciutats de Catalunya, com Granollers, Barcelona, Lleida...

Que la memòria no ens falli mai per recordar fets com aquests.





                                            Bombardeig de Gernika (26 d'abril del 1937)



El bombardeo de Gernika

Los guerniqueses vivieron los estragos de la guerra desde el principio, aunque durante los primeros meses la campaña bélica no alteró drásticamente el ambiente vecinal que se respiraba en la villa. En un primer momento la normalidad sólo se vio alterada por algunas detenciones. Luego, los jóvenes guerniqueses empezaron a alistarse en los batallones de gudaris. Siguió la movilización de las primeras quintas, la militarización de empresas locales y el racionamiento.
A medida que el frente se acercaba, se incrementaban los efectos directos de la guerra. Llegaron los primeros refugiados civiles y pasaron batallones de gudaris en retirada. Se instaló un hospital de sangre en el Colegio de las Carmelitas. Las noticias de primera mano sobre el desarrollo de la contienda se mezclaban con rumores alarmantes. El 31 de marzo de 1937 el ejército de Franco bombardeó Durango y el temor empezó a cundir entre la población. Las autoridades locales ordenaron la construcción de diversos refugios antiaéreos. Así llegó el día 26 de abril de 1937. Lunes. Día de mercado.
"Hacia el mediodía empezamos a ponernos nerviosos porque había mucho campaneo por el paso de aviones y, además, después de lo acontecido en Durango teníamos más miedo"
Cava Mesa, Ma Jesús et Alii. Memoria colectiva del bombardeo de Gernika
"Salir del refugio y ver aquello fue horrible. Todo el ferial ardiendo, todo era incendio. Todos temblando. ¡Cómo nos íbamos a imaginar que iba a suceder eso! ¡Todo un pueblo quemándose! ¡Ni hablábamos del susto que teníamos!"
Cava Mesa, Ma Jesús et Alii. Memoria colectiva del bombardeo.


El ataque aéreo. Aspectos militares del bombardeo.

El primer avión apareció hacia las cuatro de la tarde y dejó caer algunas bombas. Al cabo de unos quince minutos tuvo lugar la primera oleada, tres aviones en formación triangular que volaban muy bajo. Así empezó el bombardeo sistemático de Gernika que se prolongó durante más de tres horas.
Los aspectos técnicos del bombardeo de Gernika siguen siendo hoy uno de los temas más apasionantes de la historia contemporánea. La destrucción de Gernika fue obra de la Legión Cóndor alemana y de las fuerzas aéreas italianas, actuando bajo las órdenes del ejército franquista sublevado. La táctica militar que se aplicó fue tan devastadora que Gernika ha pasado a la historia como el primer ensayo de guerra total.
"Los aviones despegaban del aeródromo de Vitoria, rebasaban el litoral y luego, dando media vuelta, seguían el valle del Oca, atacando Guernica de Norte a Sur. Al parecer pertenecían a tres tipos: Heinkel 111, Junker 52 de bombardeo y Heinkel 51 de caza y ametrallamiento. Debieron formar dos masas, que se turnaban y en cuanto al número de cada una existe una general discrepancia. Por fijar ideas, bien podemos suponer que en cada oleada actuaban, entre bombardeos y cazas, alrededor de 15 a 20 aviones. Eran suficientes. Su táctica consistió en arrojar primero bombas rompedoras ordinarias, luego racimos de pequeñas bombas incendiarias y simultáneamente, ametrallar al personal al descubierto, no sólo el que se encontraba en la ciudad, sino también en sus alrededores e incluso en las anteiglesias comarcales."
Martínez Bande. Vizcaya.


La destrucción de la ciudad

Tras el bombardeo Gernika quedó prácticamente arrasada. A la destrucción provocada por el ataque aéreo hubo que sumar el incendio que se propagó por el casco urbano de la villa, favorecido por el viento que sopló en las horas posteriores al dramático acontecimiento. Las pérdidas humanas son aún hoy difíciles de valorar, aunque los cálculos más aceptados hablan de 250 muertos y de cientos de heridos. La mayoría de las víctimas perecieron en los refugios o a causa de los ametrallamientos a campo abierto. Al caer la noche muchos guerniqueses abandonaron la villa, aún en llamas, y en el desconcierto del momento nadie supo exactamente cuántos de sus convecinos habían perecido en el ataque.

Quedaron pocos edificios en pie. Algunas casas, las fábricas de armas, el puente de Rentería. La Casa de Juntas y el Gernikako Arbola permanecieron inexplicablemente intactos y también pudo salvarse la iglesia de Santa María. El perfil urbano de Gernika se desdibujó por completo y apareció cubierto de escombros. El ferial, el frontón y el bulevar de San Juan quedaron sólo en el recuerdo de los que habían pasado allí algunos momentos de su vida, sin duda, más afortunados.
"Cuando pasó el bombardeo, la gente salió de sus refugios. Nadie lloraba. Sus rostros mostraban asombro. Ninguno de nosotros podía comprender lo que veía. Al ponerse el sol, aun no podía verse más allá de los 500 metros. Por todas partes causaban estragos las llamas y ascendía un pesado humo negro".
Alberto de Onaindía. Recogido por Hans Christian Kirsch: Der Spanische Bürgerkrieg in Augenzeugenberichte


La ocupación de Gernika.

Las tropas nacionales entraron en Gernika tres días después del bombardeo. El contingente militar franquista estaba compuesto por italianos, alemanes, moros y requetés. Mucha gente ya había huído por miedo a las represalias, especialmente aquellos que eran reconocidos como republicanos y nacionalistas. Durante los primeros días los soldados repartieron pan y alimentos entre la población, pero poco después se hicieron sentir los efectos de la escasez y del racionamiento.
Las tropas moras fueron acuarteladas en diversos lugares de la villa, entre ellos en la iglesia de Santa María. Después las mujeres guerniquesas fueron obligadas a limpiar estos lugares profanados, siendo ésta una de las humillaciones que más huella dejó en sus memorias.


La vivencia del bombardeo.

El bombardeo sorprendió a todos los habitantes de Gernika. Incluso los que estaban alertados del peligro, nunca hubieran esperado un ataque de tal intensidad. Cuando cayeron las primeras bombas la gente buscó cobijo en los lugares que consideraron más seguros o sencillamente en los sitios que estaban a su alcance. Además de los refugios municipales, también se podía acudir a las fábricas, a las bodegas y a los sótanos de los edificios. Hubo personas que prefirieron abandonar la villa y se ocultaron en el monte, entre los matorrales, en las huertas y en los caseríos, incluso en las zanjas.
La vivencia del bombardeo fue horrible para todos ellos; miedo, angustia, inseguridad, incertidumbre e indefensión. Muchos guerniqueses pasaron las largas horas del ataque aéreo preocupados por los seres queridos que no estaban a su lado. Los que han podido explicar su vivencia recuerdan la falta de aire en los refugios, el llanto de los niños y las oraciones. Cuando todo terminó lo que sintieron fue algo más parecido a una honda confusión, desconcierto, incredulidad y asombro ante una visión que nunca hubieran creído posible.
"Cuando a las cuatro y media de la tarde, estaba comprobando las sumas de la precitada liquidación en la oficina de los contratistas de la calle San Juan [...] vimos un avión que daba vueltas sobre la villa y se marchaba hacia Amorebieta, después de soltar tres bombas explosivas sobre diferentes puntos de la villa. La gente que como día feriado era numerosa, asustada, se guareció en los refugios o huyó hacia los bosques y caseríos cercanos. Yo me amparé en el refugio que habíamos hecho en los sótanos y allí aguanté, una hora aproximadamente, el bombardeo ininterrumpido [...]
El bombardeo duró hasta las ocho menos cuarto de la tarde. Al salir, comprobé que mi coche [...] estaba ardiendo por efecto de una bomba incendiaria que cayó encima de él y me dirigí hacia la vía del ferrocarril, para ver lo que había pasado a las fábricas de material de guerra... Quedé sorprendido al ver que la aviación las dejó intactas; por lo visto intencionadamente, para poder aprovechar su producción cuando tomaran Guernica. También lo estaban la Casa de Juntas y el Arbol de Guernica, por temor, sin duda, a la protesta de los elementos vascos, sobre todo navarros, que venían con las tropas franquistas"
Castor Uriarte, Bombas y mentiras sobre Guernica


La difusión del bombardeo.

La difusión de los hechos acaecidos en Gernika aquel 26 de abril de 1937 fue desde los primeros momentos objeto de una profunda controversia. Algunos testigos del bombardeo junto con las personalidades más representativas del Gobierno de Euzkadi y de la sociedad vasca, denunciaron al mundo la destrucción de la villa foral y la implicación del ejército alemán y franquista. La noticia apareció publicada en los principales medios informativos europeos, gracias a la rápida actuación de algunos periodistas entre los que destaca la figura de George Steer.
El bando nacional nunca reconoció su responsabilidad, al contrario, tergiversó las pruebas y utilizó la prensa franquista para acusar a los republicanos vascos, a quienes denominó rojos-separatistas, de haber provocado el incendio de la villa en su retirada hacia Bilbao. Hasta el día de hoy el ejército español no ha reconocido su implicación en el bombardeo de Gernika.

"Ante Dios y ante la Historia que a todos nos ha de juzgar, afirmo que durante tres horas y media los aviones alemanes bombardearon con saña desconocida la población civil indefensa de la histórica villa de Gernika reduciéndola a cenizas, persiguiendo con el fuego de ametralladora a mujeres y niños, que han perecido en gran número, huyendo los demás alocados por el terror".
José Antonio Aguirre. Presidente del Gobierno de Euzkadi.
"Aguirre miente. Nosotros hemos respetado Gernika, como respetamos todo lo español".
Francisco Franco.
"La declaración publicada por Salamanca según la cual Guernica ha sido destruida por los rojos es absolutamente falsa. Personalmente hablé con más de 20 refugiados de Guernica en los alrededores de la ciudad la noche de la destrucción. Excepción hecha del número de aviones que la bombardearon, todas las declaraciones coinciden en todos sus detalles. [...] La evidencia neta que Guernica ha sido destruida por la aviación se demuestra con lo siguiente: en toda la ciudad y en los techos que no habían sido destruidos por el incendio se veían innumerables huecos de bombas que no estaban a mediodía, cuando yo visité Guernica. árboles arrancados de cuajo o con las ramas peladas por la metralla...Un periodista recogió conmigo tres bombas, las tres alemanas, con fecha de 1936. Todo el mundo sabe que en el pueblo un gran numero de mujeres y niños han sido atacados en un refugio contra las bombas y es evidente que éstos no habrían ido a refugiarse en un lugar que los rojos tenían intención de incendiar... Yo estuve en Guernica hasta la 1,30 de la madrugada y en ninguna parte podía sentirse el olor a petróleo... Una gran parte de Guernica no es un montón de cenizas, sino un montón de escombros.             George Steer, The Times, 6 de mayo de 1937

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divendres, 26 d’abril del 2013


AVUI 26 D'ABRIL DEL 2013 FA 32 ANYS 

DE LA PRIMERA LLIGA DE LA REAL !!



¡Hoy se cumplen 32 años del momento más glorioso de la

historia de la Real Sociedad! La primera Liga conseguida de 

modo agónico en El Molinón se mantiene viva en el recuerdo 

de todos los aficionados txuri urdin. ¿Cómo lo recordáis?



Alineación:

ARCONADA, CELAYETA (LARRAÑAGA), 

GORRIZ, KORTABARRIA, OLAIZOLA, DIEGO, ALONSO, 

ZAMORA, IDIGORAS (BAKERO), SATRUSTEGI, LOPEZ 

UFARTE.


Goles:

0-1  7'    KORTABARRIA (PENALTI)

1-1  44'  MESA

2-1  47'  MESA

2-2  90'  ZAMORA






GORA ERREALA !!!

dilluns, 22 d’abril del 2013

OSASUNA 0  ERREALA 0
L'ALTRE DERBI BASC
 
 
LA CRÓNICA
La Real empató sin goles en el clásico partido de Pamplona, en el que tuvo las mejores oportunidades
22 de abril de 2013
 
 
MIGUEL GONZÁLEZ | PAMPLONA.-
La Real sumó un empate merecido en su visita al siempre complicado Reyno de Navarra en un encuentro que respondió a lo que se esperaba de él, ya que el balón estuvo más tiempo en el aire que sobre el césped. Pero los blanquiazules se vistieron el traje de faena y completaron un partido sobrio, sin la brillantez de otras ocasiones, en el que estuvieron más cerca de ganar porque dispusieron de la mejor ocasión del choque en un testarazo de Agirretxe al poste y porque en los últimos minutos metieron el miedo a la parroquia local con varias contras peligrosas que no fueron finalizadas.
El empate permite a los de Montanier mantener una ventaja de dos puntos sobre el Valencia en la cuarta posición y afrontar el decisivo encuentro ante los che del próximo domingo en posición de superioridad, aunque Griezmann será baja por sanción al haber visto su quinta tarjeta amarilla. De nuevo será el turno de Chory Castro.
Cadamuro ocupa el lateral izquierdo. La alineación de la Real presentó la novedad de Liassine Cadamuro en el lateral izquierdo en lugar del lesionado De la Bella. En principio José Ángel partía como el favorito para sustituir al catalán, al tratarse de un jugador específico para esa posición, pero Montanier entendió que las características del internacional argelino se adaptaban mejor al campo navarro y al estilo juego de Osasuna por su mayor envergadura, poderío en el juego aéreo y rigor defensivo. La apuesta salió bien porque, si bien es verdad que en la primera parte Cejudo le creó problemas en un par de acciones, en la reanudación se sobrepuso y firmó una notable faena con varias subidas al ataque y un pase a Xabi Prieto de nota.
En el centro del campo Gorka Elustondo ocupó la plaza del sancionado Illarramendi junto a Markel Bergara. Era la primera vez esta temporada en la que en el once inicial no figuraba el mutrikuarra o Zurutuza, por lo que existía la incógnita de comprobar el rendimiento del equipo sin ninguno de ellos. En el aspecto defensivo la Real no perdió las distancias entre líneas y estuvo muy junta, aunque en ataque notó la elaboración que suele aportar Illarramendi en la zona de creación.
El peligro, a balón parado. El inicio del choque desveló cuáles iban a ser las características del mismo. Osasuna planteó, fiel a su estilo, un fútbol directo sin transición por el centro del campo con dos delanteros, Sola y Armenteros, que, además de presionar la salida de balón realista pelearon por arriba con Mikel e Iñigo los envíos largos de sus líneas de atrás, en especial de Arribas y Flaño. La Real notó la ausencia de Illarramendi en la salida de balón, sobre todo por el equilibrio que da con la pelota para superar el pressing rival y poner en ventaja a los compañeros. Markel se colocó de pivote único y Elustondo más adelantado junto a Prieto para porfiar con Loe y Silva. El resultado fue un juego muy trabado, de constantes duelos individuales y disputas, en el que el peligro llegó a través del balón parado. Así ocurrió en el cabezazo de Agirretxe al poste a la salida de un córner botado por Elustondo en la más clara opción guipuzcoana antes del descanso. Osasuna también tuvo sus oportunidades en la estrategia. Armenteros, en un libre directo al borde del área que salió lamiendo la madera de Bravo tras una inoportuna falta de Prieto, y otro córner en el que se originó un barullo delante de Bravo que el chileno acabó desbaratando hicieron soñar a la afición local.
El cuadro navarro fue superior posicionalmente en el primer acto aunque no dispusiera de más ocasiones que las referidas. Las caídas de Armenteros a la izquierda crearon superioridad con De las Cuevas y la subidas de Nano, que centró desde la esquina en varias ocasiones aunque sin encontrar rematador. La Real, en esos instantes, vivió de algún envío largo de Iñigo buscando a Griezmann por la izquierda y de los balones que bajó Agirretxe en su disputa con los centrales, especialmente a Arribas, que en días como éste fueron petróleo porque permitió nutrir a las bandas y estirar la posición en el campo del equipo varios metros.
Escapar de la inercia osasunista. En la reanudación no cambió demasiado la tónica del juego. A veces, en partidos de este pelo, la clave del éxito reside en escapar de la propuesta del adversario, aunque es más fácil de decir que de hacer. La Real estuvo muy bien pertrechada para las disputas aéreas y posicionada en las caídas, esas segundas jugadas que son decisivas en contextos así. Pero en el centro del campo faltaba algo diferente. El mejor ejemplo de que algo no iba bien es que antes del descanso sus dos futbolistas más desequilibrantes, Griezmann y Vela, habían visto la tarjeta amarilla por sendas faltas a De las Cuevas y Flaño, éste cuando intentaba sacar el balón jugado. El mundo al revés, cuando debían ser los navarros quienes temiesen las conducciones de los realistas. Pero había poco balón en campo contrario y así era complicado que la línea más ofensiva pudiera explotar todo su potencial. En las porterías no había grandes novedades.
La entrada de Chory cambia el juego. A falta de 22 minutos Montanier quitó del terreno de juego a Elustondo y dio entrada a Chory Castro en la banda izquierda. La principal consecuencia de esta sustitución fue que Griezmann se retrasó a la media punta y Prieto se ubicó más cerca de Markel, con lo que la Real ganó creatividad en la zona ancha y trenzó varias contras de peligro. Unos minutos más tarde Ifrán entraría por Vela.
Fueron momentos en los que se veía que mientras que los realistas iban hacia arriba los navarros perdían fuelle. Prieto, a pase de Cadamuro, probó a Andrés en un remate cruzado y después fue Agirretxe el que dibujó un gran servicio a Griezmann al que no llegó éste por un pelo solo ante el meta rojillo. El usurbildarra, omnipresente durante todo el encuentro, robó un gran balón a Arribas y sirvió a Ifrán, pero Oier tapó su disparo. Al final el marcador no se movió y la Real sumó un punto en un partido que pudo ganar pero que otras veces ha perdido.

dissabte, 13 d’abril del 2013

14 D'ABRIL DEL 1931

Los nombres de la memoria

Se han presentado los tres volúmenes de la colección ‘Los nombres de la memoria, Tolosa 1936-1945’

La penúltima jornada de la Semana Cultural Republicana ha sido intensa y emotiva en un repleto Salón de Plenos del Ayuntamiento tolosarra. Por una parte, se han presentado los tres volúmenes de la colección ‘Los nombres de la memoria, Tolosa 1936-1945’. Además se ha descubierto una placa conmemorativa para homenajear al alcalde y concejales republicanos depuestos por la dictadura. Y todo ello, en presencia de María Luisa Castro, tolosarra de 98 años que estuvo presente en el consistorio de Tolosa cuando se proclamó la II República. Los actos del día finalizarán a las 18.00 horas en el Boulevard donostiarra, donde todas las agrupaciones republicanas de Gipuzkoa han convocado, por primera vez de forma unitaria, una manifestación bajo el lema: 'Contra la monarquía, la injusticia y la corrupción. Por la República, los derechos de los pueblos, los ciudadanos y los trabajadores'.

UNA MICA D'HISTÒRIA...

De la monarquia d'Alfons XIII a la proclamació de la República

La crisi del sistema de la Restauració borbònica (alternança fraudulenta del partit Conservador i del Liberal) i la gran inestabilitat política (tretze governs diferents entre 1917 i 1923), propiciaren que el general Primo de Rivera, amb el consentiment del monarca Alfons XIII, donés un cop d'Estat que inicià una dictadura.
Tanmateix Primo de Rivera no solucionà la greu crisi econòmica i social i, a més, generà enfrontaments amb l'exèrcit. L'augment del deute públic i la davallada de la cotització de la pesseta, juntament amb l'oposició generalitzada d'amplis sectors de la societat, inclosos els militars,feren caure el govern l'any 1929 i obligaren al dictador a exiliar-se l'any següent.
El general Berenguer, i després el govern de l'almirall Aznar, intentaren formar un gabinet de concentració dinàstica. La legitimació de la continuïtat monàrquica la va plantejar el govern Aznar a través d'un complex procés electoral en el qual se succeïen eleccions municipals, provincials i estatals. Sense voler-ho les eleccions municipals convocades per l'abril de 1931 es convertiren en un plebiscit sobre l'acceptació o no de la monarquia.
Com que els polítics monàrquics no oferien un projecte real de participació democràtica, el procés constituent es veia de forma forçosa lligat a la causa republicana, esperonat pels afusellaments dels herois de Jaca, acte d'una forta vinculació emocional, a més, la creixent oposició de les forces republicanes -Pacte de Sant Sebastià- impedien la tornada al model de l'alternança pactada i fraudulenta.
A principis de 1931 torna a Catalunya Francesc Macià, exiliat a França durant la dictadura, havia intentat una invasió per instaurar la República Catalana. Macià és acollit com un heroi, com l'home més popular de Catalunya, havia esdevingut un mite, un home carismàtic, pel seu idealisme i per la seva irreductible defensa dels drets de Catalunya. Era ja l'Avi. Al país, la monarquia només tenia el suport de la Lliga Regionalista, molt debilitada pels resultats electorals.
Manifestacions d'alegria popular a Barcelonaper la Proclamació de la Segona República Espanyola.
A tot Espanya guanyen les esquerres. Per sorpresa de la majoria, els resultats electorals del 12 d'abril van mostrar que les ciutats espanyoles més importants s'havien pronunciat a favor dels partidaris de la República.A Catalunya ho fa Esquerra Republicana de Catalunya, un partit creat tres mesos abans a partir de la fusió entre Estat Català, el Partit Republicà Català i el grup afí a la publicació de l'Opinió. La petita burgesia i la immensa majoria dels treballadors havien votat a favor de la República per recuperar les llibertats públiques i sindicals.
Malgrat els resultats electorals no era previsible un canvi de règim immediat. La majoria electoral era encara dinàstica als petits municipis, però la classe treballadora, el dia 14 d'abril, estava disposada a acabar allò que havia iniciat i les dues poblacions que primer van proclamar la República van ser Eibar i Barcelona, dues ciutats industrials. A Barcelona, ERC guanyadora en vots i regidors a les quatre províncies catalanes, Lluís Companys proclamà la República Catalana, hissant la bandera republicana i Francesc Macià es dirigí, poc després, a l'actual Palau de la Generalitat de Catalunya, a l'altra banda de la plaça, i proclamà la República Catalana dins la República Federal Espanyola. L'escriptor Toribio Echeverría explicà la proclamació de la Segona República a Eibar d'aquesta manera:
«...y antes de las seis de la mañana habíase congregado el pueblo en la plaza que se iba a llamar de la República, y los concejales electos del domingo, por su parte, habiéndose presentado en la Casa Consistorial con la intención de hacer valer su investidura desde aquel instante, se constituyeron en sesión solemne, acordando por unanimidad proclamar la República. Acto seguido fue izada la bandera tricolor en el balcón central del ayuntamiento, y Juan de los Toyos dio cuenta desde él al pueblo congregado, que a partir de aquella hora los españoles estábamos viviendo en República.[4]»
El rei no vol abdicar. Però, el comitè revolucionari autoproclama el Govern Provisional, el cap del qual, Niceto Alcalá-Zamora, proclama la II República Espanyola des del balcó del Ministeri de Governació. Aquell mateix dia Alfons XIII marxa de Madriden cotxe direcció a Cartagena. Allà s'embarca en un vaixell que el porta a Marsella. La seva família abandona l'Estat sense que es produeixi cap acte violent en contra seva.